Jesús en Génesis
Hace un año, mi esposa y yo compramos una casa situada en un bosque de dos hectáreas. Yo realmente disfruto la paz y la soledad del bosque, pero algo que esperaba con mucha ilusión era la llegada de la primavera, cuando podría salir al bosque y recorrer el suelo en busca de ese famoso hongo de temporada: la seta morilla.
