Santificación y Pecado Original
Reinhold Niebuhr afirmó una vez que el pecado original “es la única doctrina empíricamente verificable de la fe cristiana”[1]. Con esto quiso decir que solo necesitamos mirar la historia humana para creer en la realidad del pecado original. Esta doctrina se remonta al jardín del Edén, donde nos encontramos con nuestros primeros padres: Adán y Eva. En Romanos 3:23, Pablo dejó en claro que “todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”.
Establecidos en Cristo
Dios que Santifica en Cristo
El término santificación no es una palabra distinta en el Nuevo Testamento griego. El significado de santificación, expresado por una serie de palabras, está relacionado con la santidad. El adjetivo “santo” se refiere principalmente a Dios. La santidad de Dios Padre es evidente en todo el Nuevo Testamento representada en Jesucristo y en el Espíritu Santo. Los santos son el pueblo de Dios, es decir, aquellos que le pertenecen, se relacionan con Él y son apartados por Él y para Él.
Una Comunidad Transformada por la Gracia
En los últimos años, una frase intrigante sobre las actualizaciones de relaciones en la redes sociales me ha llamado la atención: ¡Es complicado! No he sabido exactamente cómo interpretar esta frase ambigua. Supongo que puede describir una relación en apuros o tal vez la incertidumbre de uno con respecto a la naturaleza de una relación. Cuando nos encontramos con las historias de nuestros antepasados del Antiguo Testamento, es fácil imaginar que nuestros antepasados también podrían haber descrito el estado de su relación del pacto con el Señor como complicado.
La Iniciativa de Dios: Gracia Preveniente y Santificación
Para muchos de nosotros, la palabra “santificación”, como la palabra “justificación”, se refiere a un momento particular en la historia de la vida del cristiano. Pensamos en la justificación como ese momento cuando llegamos por primera vez a la fe y nuestros pecados son perdonados. En el último artículo de esta serie de tres, vimos que, si bien eso es correcto, la palabra justificación tiene mayor profundidad que eso[1].
El Mensaje de la Salvación Plena
Tengo muy gratos recuerdos de la Iglesia de Mozambique y de la forma en que moldeó mi vida. La iglesia del Nazareno en Mozambique invierte mucho tiempo en la enseñanza y la predicación de la santidad. Una o varias semanas de avivamiento de santidad eran normales y pretendían reavivar el interés, la pasión y la práctica de la santidad bíblica, tanto del corazón como de la vida. Estos avivamientos se centraban en tres áreas: la gracia preveniente, la gracia salvadora y la gracia santificadora.
Siga el Paso de Jesús
Nunca he vivido en una granja, nunca he ordeñado una vaca, nunca aré un campo, nunca esperé la cosecha. Soy un chico de ciudad. Esto me pone en desventaja algunas veces, cuando leo las parábolas e ilustraciones de Jesús en el Nuevo Testamento. Muchas de Sus imágenes en la predicación vienen de un contexto agrícola: el antiguo Israel era una sociedad agraria. Las personas no solo entendían sino que vivían sus vidas alrededor de las temporadas de siembra y cosecha.
Un Misericordioso Salvador
Todo ser humano es culpable ante Dios por su pecado y no puede huir de esta culpa y condenación. Cada uno de nosotros estaba destinado a la muerte, pero a través de nuestra fe en la intervención misericordiosa del Hijo de Dios que tomó nuestros pecados sobre Él, podemos ser salvos. En la cruz fuimos rescatados y redimidos, liberados de la esclavitud del pecado.
Justificación, Regeneración, Adopción
Los Artículos de Fe de la Iglesia del Nazareno son declaraciones de cómo nosotros, como pueblo Wesleyano de Santidad, entendemos la revelación de Dios a la humanidad a través de Su Santa Palabra. Los artículos V a X describen el camino de la humanidad del pecado a la santidad.
Con el sentido del Universo: La Gracia Justificadora y La Adoración
El fuerte sollozo provenía de algún lugar en la oscuridad del santuario. En la oscuridad encontré a un querido amigo tirado en los asientos llorando incontrolablemente, suplicando misericordia al Señor.
