CRISTO: LA IMAGEN DE DIOS

CRISTO: LA IMAGEN DE DIOS

CRISTO: LA IMAGEN DE DIOS

¿Qué entendemos por "la imagen de Dios?" La frase aparece una vez en el Antiguo Testamento y en varias formas en el Nuevo Testamento.

Génesis 1:27

Aparece en el gran capítulo de apertura del libro de Génesis: Dios creó a la humanidad, hombre y mujer, "a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza". (1:27). Se utilizan dos palabras hebreas: "imagen" (semel) y "semejanza" (demût). Una conversación misteriosa tiene lugar dentro de la unidad del único Señor Creador: "Hagamos..." (v. 26). Así, Dios crea a la humanidad, hombre y mujer, como una unidad, ambos "a imagen". El matrimonio parece constituir la unidad entre la mujer y el hombre, mientras que el "dominio" o la "mayordomía" constituye el papel que tienen hacia la tierra y las criaturas.

Entonces, ¿se constituye así la imagen? ¿Es esto lo que significa? Sorprendentemente, la frase "la imagen de Dios" ¡nunca vuelve a aparecer en el Antiguo Testamento! Eso no impidió que los teólogos cristianos usaran la frase al discutir de la doctrina de la humanidad. A lo largo de los siglos de cristianismo occidental, era costumbre usar la traducción en latín, imago Dei. Juan Wesley, por ejemplo, escribió sobre la imagen natural, la imagen política y la imagen moral en la humanidad. Muchos otros pensadores consideraban la razón humana como la imagen divina en nosotros.

Colosenses 1:15

Pero al consultar el Nuevo Testamento, encontramos que "la imagen de Dios" no se usa para referirse a la humanidad. Más bien, se refiere exclusivamente a Cristo. La imagen de Dios no es algo que reside en nosotros. ¡La imagen de Dios es Cristo! Al estar en Cristo, estamos en su imagen. Ahora podemos usar la palabra "imagen" como un título con una I en mayúscula. Cristo es la Imagen de Dios.

En el gran himno sobre Cristo que se encuentra en la carta de Pablo a los Colosenses, el apóstol escribe sobre "Aquel que es la imagen del Dios invisible" (1:15). Él es el "primogénito". Pablo usa la palabra griega para eso, prōtotokos. Eso no significaba que él fuera el primero de los seres creados, sino que Él es el preeminente, en quien todos fueron creados. Entonces, ¡la imagen de Dios no está en nosotros, sino que estamos en Él! De hecho, "todas las cosas fueron creadas por medio de Él y para Él" (v. 16). La imagen de Dios es Cristo, Aquel por quien y en quien se creó todo.

Pablo continúa explicando cómo éste, que es la Imagen de Dios, es también "la cabeza de la iglesia" y "el primogénito (prōtotokos) de entre los muertos" (v. 18). Es en él que habitaba la "plenitud de Dios", y fue él quien reconcilió todo por medio de su cruz. 

Filipenses 2:4

Sin embargo, en el himno de Filipenses, Pablo no usa la frase "la imagen de Dios". En cambio, escribió acerca de Cristo Jesús, quien era "en forma (morphē) de Dios" y que se "despojó" de sí mismo, tomando la forma (morphē) de siervo, es decir, la forma humana. Se humilló para ser obediente hasta la muerte en una cruz. Él seguía siendo "en forma" de Dios, pero intercambió esa forma debido a nuestra esclavitud a la muerte, haciendose obediente hasta la cruz. En consecuencia, la creación tuvo que reconocerlo, y se le dio el nombre divino. 

Aquí, en lugar de la frase "la imagen de Dios", tenemos "la forma de Dios". Así como la imagen es única para Cristo, Él también es único en cuanto a que comparte la divinidad o forma del Padre. Pero a diferencia del Padre, Él también participa de la forma (morphē) del esclavo, a quien rescata mediante su muerte en la cruz.

En otra pasaje, Pablo se refiere brevemente a Cristo como "la imagen de Dios" (2 Corintios 4:4). También se refiere al plan y la intención de Dios, en última instancia, de que muchos hermanos y hermanas fueran conformados a la "imagen" de su Hijo (Romanos 8:29). 

Hebreos y Juan

En otras partes del Nuevo Testamento, la idea de Cristo como imagen de Dios aparece notablemente en los prólogos de dos libros importantes: la carta a los Hebreos y el Evangelio de Juan. El autor de Hebreos contrasta la forma en que Dios habló a los profetas de antaño con la forma en que habla ahora a través de su Hijo (1:1-2). El Hijo era el "heredero" de "todas las cosas" y creó los "mundos" (literalmente en griego, las "edades"). El autor usa un lenguaje que puede interpretarse como una versión más completa de la frase "imagen de Dios".

Esta es "el reflejo de la gloria de Dios" (1:3). Es decir, que Él es la imagen definitiva de Dios. Él es la "huella exacta del ser mismo de Dios". ¡El lenguaje se esfuerza por expresar esta idea! Diferentes versiones del inglés intentan capturar el significado. Intentan expresar lo que se refleja en el título "la imagen de Dios". Y en la frase "Él sostiene todas las cosas con su palabra poderosa".   

El prólogo del Evangelio de Juan también expresa la comprensión profunda de la frase "imagen de Dios". La palabra "imagen" no está allí, sino que utiliza "Verbo" (1:1). Como el Verbo estaba con Dios y era Dios, todas las cosas fueron hechas por medio de Él. Él era el Creador de la vida y "la luz de la humanidad" (v. 4). De nuevo acá se utiliza el lenguaje de la luz o el reflejo, similar a la imagen de Dios. 

Cristo: la imagen de Dios

Entonces, ¿cómo vamos a entender el significado de la frase "la imagen de Dios?" En Génesis 1:27, no es un título. Es simplemente la afirmación de que la creación humana de Dios, tanto hombre como mujer, fue creada para reflejar al Creador.

En el Nuevo Testamento se revela una nueva profundidad. Ahora comprendemos la frase "la imagen de Dios" a la luz de Cristo. No se trata simplemente de decir que fuimos creados para reflejar a nuestro Creador. ¡No significa que tengamos dentro de nosotros algún tipo de divinidad o una chispa divina, como afirmaban los gnósticos!

La buena noticia es, más bien, que la imagen eterna o el Verbo de Dios se hizo carne y asumió nuestra humanidad para que podamos llegar a ser verdaderamente semejantes a él. De esta manera, estamos unidos a Él, a su Imagen, para llegar a ser hechos a su imagen y semejanza. El propósito original de Dios para la humanidad se cumple en aquel que, como Imagen de Dios, ha unido a mujeres y hombres (ver Gálatas 3:28) en su cuerpo, la iglesia, todos son uno solo en Cristo.    

T. A. Noble es profesor investigador de teología en el Seminario Teológico Nazareno de Kansas City e investigador sénior de teología en el Colegio Teológico Nazareno de Mánchester.

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