H. Richard Niebuhr
Su hermano, Reinhold, era más conocido públicamente como pastor y especialista en ética, pero H. Richard Niebuhr era considerado como "un teólogo de teólogos" por la calidad, profundidad y amplitud de sus ideas.[i]
Eran hijos de Gustav Niebuhr, un pastor inmigrante del Sínodo Evangélico Alemán de América del Norte (más tarde la Iglesia Evangélica y Reformada). Nacidos en Wright City, Missouri, asistieron al Eden Theological Seminary, cerca de St. Louis, y luego siguieron los pasos de Gustav en el ministerio.
Richard fue pastor en St. Louis, profesor en Eden y presidente del Elmhurst College antes de unirse a la facultad de Yale University en 1931 como profesor de Teología y Ética Cristiana.
Los hermanos eran teólogos y especialistas en ética con diferentes enfoques. Richard explicó que Reinhold era un teólogo de la cultura que utilizaba herramientas teológicas para analizar y criticar la vida económica, política y social. Richard, por su parte, era un teólogo de la iglesia y utilizaba las herramientas teológicas de la iglesia para responsabilizarla de vivir de acuerdo con el evangelio que proclamaba. Su preocupación a lo largo de la vida por la integridad de la iglesia se refleja en su último artículo, "La reforma: el imperativo continuo". Argumenta que la iglesia siempre necesita una reforma, ya que cada generación tiene a quienes pretenden manipularla para sus propios fines.
Richard había recibido una formación en teología liberal clásica y fue profundamente influenciado por Ernst Troeltsch, quien fue pionero de la sociología de la religión. Sin embargo, tras la Primera Guerra Mundial, Richard rompió con la teología liberal, abrazando la neoortodoxia. La revolución neoortodoxa comenzó cerca de la frontera alemana durante la Primera Guerra Mundial con Karl Barth, un pastor suizo. Desde su estudio, él escuchaba el estruendo de las armas de guerra y era plenamente consciente de la masacre humana. Llegó a la conclusión de que debía haber alguien que estuviera fuera de la historia y que juzgara el pecado del sufrimiento humano voluntario. En su comentario sobre Romanos, Barth enfatizó la trascendencia de Dios, la profundidad del pecado humano y la amplitud de la gracia divina.
Los Niebuhr hablaban alemán con fluidez. Richard predicó en alemán hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial y leía a Barth mucho antes de que sus obras estuvieran disponibles en inglés. Con el ascenso al poder de Hitler y su Partido Nacionalsocialista en Alemania, ambos hermanos Niebuhr cambiaron su postura teológica. La trascendencia de Dios se convirtió en un tema central en el pensamiento y los escritos de Richard a partir de ese momento.
Sus primeros libros reflejan este cambio teológico. The Social Sources of Denominationalism (1929) (Las raíces sociales del denominacionalismo) se situaba en la intersección de la teología con la sociología. Examinaba la división que existía en el cristianismo estadounidense. Reconoció el carácter religioso de las denominaciones, pero desdeñó el denominacionalismo basado en distinciones de raza, nación, clase social, riqueza o pobreza y etnia. Concluyó que está situación representa "la adaptación de la religión al sistema de castas" y "la secularización del cristianismo", de modo que las iglesias divididas se erigen "como emblemas del triunfo del mundo sobre la Iglesia".[ii]
Adoptó un enfoque diferente en The Kingdom of God in America (1935), El Reino de Dios en América, donde identificó un hilo que unía a diversas denominaciones estadounidenses. Encontró este hilo en su compromiso compartido con el reino de Dios. Las iglesias no compartían la misma comprensión del Reino, pero reconocieron que el Reino de Dios trascendía a todas y cada una de ellas, les daba propósito y visión y proporcionaba un marco para el autoexamen.
Su nueva perspectiva también fue evidente en su contribución a The Church Against the World (1935) (La Iglesia contra el mundo). La iglesia contra el mundo fue la iglesia luchando por preservar su identidad única contra las presiones de los poderes económicos, políticos y sociales. Estas esferas buscaban atraer al cristianismo a sus propias órbitas, domesticarlo y reemplazar los valores del Reino por valores extraídos de estos otros reinos, ya sea del nacionalismo, capitalismo, socialismo, un partido político o una ideología.
Temas similares aparecieron en Radical Monotheism and Western Culture (1941) (Monoteísmo radical y cultura occidental), publicado mientras Europa se veía inmersa en la Segunda Guerra Mundial. El Dios de Abraham, Isaac y Jacob, y Jesús, pide un compromiso radical y absoluto ("No tengas otros dioses además de mí", como dice Éxodo 20:3). Pero el pueblo de Dios en el mundo antiguo estaba rodeado de una plétora de otros dioses, incluidos los de Egipto, Canaán y Grecia, y a veces flaqueaban. Los dioses falsos también abundan en el mundo moderno. Queremos ser monoteístas, escribió, pero nos sentimos tentados a dar lealtad a dioses y poderes menores y a abandonar los valores del reino por los de estos impostores. Estos ídolos son ilimitados y pueden incluir el dinero, el sexo, el poder, la nación, la raza, la etnia, el partido, el sistema económico, etc., cualquier cosa que nos persuada a reorganizar nuestra jerarquía de valores para que los valores del Reino sean reemplazados por los de otros sistemas.
El libro más conocido de Richard Niebuhr es quizás Cristo y la cultura (1951), que dedicó con afecto fraternal "para Reinie". Aquí, Cristo representa a la iglesia, y Niebuhr estudia las diversas formas en que el cristianismo históricamente se ha relacionado con las culturas en las que se encuentra. No es prescriptivo; no dice que una u otra forma es correcta, solo que hay varias formas de relacionarse. Identifica cinco motivos recurrentes a lo largo de la historia cristiana.
Su primer motivo es Cristo contra la cultura. Los cristianos que adoptan una versión de este motivo se distancian de la cultura al levantar barreras sectarias. Consideran que la cultura en general es vulgar e indigna, por lo que entran en el modo de supervivencia e incluso pueden crear burbujas religiosas.
El segundo motivo de Niebuhr es el Cristo de la cultura. Aquí Cristo es más una expresión de la cultura que una alternativa a ella. La iglesia fomenta la cultura. Esto puede adoptar muchas formas, incluido el nacionalismo cristiano, que se manifiesta a lo largo de la historia en diversas formas, incluidas las versiones rusa, británica y estadounidense, entre otras. Por ejemplo, durante la Guerra Civil Estadounidense, había versiones tanto del norte como del sur del concepto de Cristo como parte de la cultura.
El siguiente motivo de Niebuhr es Cristo por encima de la cultura. En este caso, los cristianos consideran que la cultura es buena, pero incompleta sin la iglesia. Cristo eleva la cultura al añadir el ingrediente que falta. Niebuhr considera este enfoque como la configuración predetermianda del cristianismo europeo, con su noción persistente de la cristiandad a lo largo de los siglos.
La paradoja entre Cristo y la cultura representa una forma de dualismo en la que el cristiano vive en dos reinos (el reino secular y el reino de Dios), experimentando una tensión constante entre ambos. La teología de los dos reinos de Martín Lutero fue el ejemplo clásico de este modelo.
El quinto motivo de Niebuhr es Cristo transformando la cultura, un modelo de conversión que concibe a Dios transformando la cultura a través del ministerio de la iglesia y por otros medios. Abundan los ejemplos en cuestiones como la participación evangélica en la abolición de la esclavitud, el Movimiento del Evangelio Social de fines del siglo XIX y principios del XX, vinculado a los trabajadores urbanos, y el Movimiento de los Derechos Civiles liderado por la iglesia de las décadas de 1950 y 60.
Niebuhr nunca afirma que puedan existir otros motivos, sino que estos cinco motivos resumen las principales formas en que el cristianismo se ha relacionado con la cultura a lo largo de los siglos.
Cerca del final de su vida, Niebuhr escribió un ensayo sobre el tema de cómo su mente había cambiado. Señaló que con la capitulación de la iglesia estatal alemana ante Hitler, su conversión a la neoortodoxia estaba prácticamente asegurada: "Como protestante convencido... que veía cómola soberanía de Dios usurpada por el espíritu del capitalismo y el nacionalismo, sentía firmemente que los tiempos exigían el rechazo del "protestantismo cultural" y el regreso de la iglesia a la confesión de su propia fe y ética peculiares".[iii]
Continuó diciendo que los pilares perdurables de su nueva perspectiva eran la trascendencia de Dios, la perdición de los humanos y el don del perdón a través de la fe. Si bien su pensamiento había experimentado algunos cambios desde la década de 1930, estas tres cosas seguían siendo sus convicciones fundamentales inquebrantables. [iv]
Richard Niebuhr fue autor de muchos otros libros, incluyendo El yo responsable (1963), The meaning of Revelatión (El significado de Apocalipsis) (1941) y The Purpose of the Church and Its Ministry (El propósito de la iglesia y su ministerio) (1956). Fue un importante intérprete de la neoortodoxia en Estados Unidos y un pensador profundo y creativo, cuyas enseñanzas y escritos fueron la base para aquellos que vinieron después de él. Falleció el 5 de julio de 1962 en Greenfield, Massachusetts.
Stan Ingersol fue director de los Archivos Nazarenos entre 1985 y 2022.
[i] Clyde A. Holbrook, "H. Richard Niebuhr" en Dean Peerman y Martin Marty, eds., A Handbook of Christian Theologists (1965), 375.
[ii] H. Richard Niebuhr, The Social Sources of Denominationalism (1929), 25.
[iii] Niebuhr, "Reformation: Continuing Imperative" (La reforma: el imperativo continuo), The Christian Century (2 de marzo de 1960): 249.
[iv] Niebuhr, "Reformation", 249.
